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P.PICASSO

lunes, 12 de enero de 2009

Don Qujote de La Mancha

“En un lugar de La mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón de más noches, duelos y quebrantos, los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura, los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della
Concluían sayo de velarte, calzas de velludo para fiestas con sus pantuflos de los mesmos, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de los más finos. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años era de complexión recia seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenia sobrenombre de Quijada, o Quezada que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por conjeturas verosímiles, se deja entender que se llamaba Quejana. Pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad”

Miguel de Cervantes y Saavedra

Así comienza el Best seller mas impactante de todos los tiempos en la historia de novela hispánica. Que podría llamarse la primera estructura novelesca moderna, Con un autor que se confunde íntimamente con el más famoso de sus personajes, Don Quijote de La Mancha.
Don quijote de la mancha es uno de los precursores de la toma de conciencia del hombre, para sustraerse de las ominosas tinieblas de lo ignoto, de lo carente de sentido, para no fundar su fe sobre cimientos de angustia, reconociendo la omnipresencia de una voluntad superior, que no es la fatalidad, sino alguien que invita a encontrar un sentido admirable a su propia existencia trágica, ò dramatica, o ninguna de las dos, ò a elevar su sentido de la dignidad humana, en nombre de lo que el entiende como libertad.
Cervantes, con su don quijote traza con voz sabia y profética una senda para discernir lo cotidiano; narra y crea cosas nuevas, transforma los paisajes y los personajes, y la esencia de la realidad, sueña y escucha los misterios que se encierran en el silencio.
En el legendario personaje de Cervantes se expresan el ansia vital con su raíz metafísica; los estados del espíritu; el universo ideal y el discurrir de las ideas, el sentimiento de la libertad; la reafirmación del hombre como el responsable, y forjador de su destino, de su progreso, de su conducta ética. La aprehensión de su realidad y la de otros, y la rebeldía apoyada en el sinsentido universal que hace nacer y crecer su patética protesta, la protesta del que clama por la justicia y el triunfo de la verdad.
Cervantes, transfigurado y desdoblado en su inmortal personaje puede ser tildado cómo el mas ilustre de los mentirosos, el mas insigne de los simuladores y embusteros, bufón o loco, pero también sabio y profeta, nos lleva de la noche hacia la aurora, al prometernos la herencia de un mundo nuevo. ¿Pero cual es ese nuevo mundo?,
Sin duda debe ser el “Olam Habà” el mundo venidero, el de lo espiritual. Se trata de un concepto arraigado del Judaísmo.
Un lugar de privilegio en ese mundo es ò debe ser la finalidad del hombre, y ha de ganarlo por su buen desempeño en este mundo.
Don quijote ataca los libros de caballería, por que se trata de una concepción equivocada de la vida y del mundo. Para Don quijote la caballería es la santa palabra, las sagradas escrituras.
Las relaciones de don quijote con lo divino son dinámicas, evolutivas, de dialogo e inquietud.
La verdad es un resultado de obras y acción. La acción es un camino para encontrarse con la divinidad. El obrar es rogar, como dice el refràn: “A dios rogando y con el mazo dando”
El hombre es limitado y se confía agarrándose a la mano de dios, quien es el que sabe lo que será mañana, La confianza necesita mucho de la experiencia y el dialogo, de la responsabilidad, y la capacidad de exigir.
Entre el hombre y la divinidad existe un pacto o alianza, no escrita. Es normal que sea el hombre quien lo quebrante siempre, y en todo momento deberá constatarlo confesando. “Bendito sea nuestro poderoso Dios, creador del universo, que tanto bien me ha hecho, y ! ay ¡ de mi que no soy tan correcto algunas veces”
Mientras exista un mundo de cultura que esté interesado en el pensamiento creador, se seguirá engrosando la voluminosa biblioteca creada por la legión de estudiosos glosadores de la obra de Don Miguel de Cervantes ya que la veta es rica y seguramente inagotable.


ISILO 1971

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